Los celos en el embarazo

Nancy Steinberg · 6 octubre, 2017

Conoce todo acerca de las emociones de tu marido a causa del embarazo.

Este sentimiento, en general, es un fenómeno muy estudiado pero aún poco entendido. El esposo tiene el doble problema de sobrevivir ante el embarazo de su esposa (sobre todo la primera vez) y la vergüenza de admitir que lo está sufriendo porque ¿¡cómo va a tener celos de su propio hijo!?

Para la psicóloga Nancy Steinberg es importante contrastar al hombre con la mujer cuando hablamos de embarazo, pues a la futura madre la imaginamos como una mujer plena, feliz, orgullosa de su panza. Llegan a nuestra mente imágenes de ternura, suavidad, dulzura, armonía; se trata de una etapa buscada y esperada por la mayoría. Pero ¿qué pasa con los hombres? Pues, con la misma frecuencia, parecieran ser los ausentes en la película.

Si bien es cierto que procrear un hijo es tarea de dos, y que muchas parejas dicen “estamos embarazados”, también es cierto que la manera de recibir la noticia de un embarazo es muy diferente para hombres que para mujeres.

Para muchos de ellos, la primera reacción ante la noticia de un embarazo es de shock, especialmente si es joven, con aspiraciones económicas y lleno de energía. Él no comparte la alegría desbordante de la mujer; al contrario,  puede sentirse “atrapado”, que ha perdido su libertad y su juventud.

Durante el embarazo, la mujer dirige su mirada hacia el interior; todos sus pensamientos y sentimientos se centran en una sola cosa: el bebé que se está desarrollando en su vientre; se siente bendecida por la vida. Las personas a su alrededor la describen como radiante, tranquila, misteriosa, suave e indefensa.

Por su parte, hay hombres que sienten ansiedad, pánico y miedo. La felicidad que acompaña a la paternidad para ellos llegará mucho más tarde; por ahora experimentan un aumento en la responsabilidad. Quizás se sientan forzados o atrapados. Mientras la mirada de la mujer se dirige hacia el interior, el hombre debe dirigirla hacia el exterior, encargándose de resolver todas las situaciones externas que les rodean y que les son nuevas. Además, es él quien deberá encargarse de dar apoyo psicológico a su mujer, creando una especie de barrera protectora entre ella y el resto del mundo.

 

La cara violenta de los celos

 

Algunos hombres experimentan celos y rivalidad con respecto al bebé; otros experimentan una necesidad de vivir, por última vez, una sensación de libertad, de huir de las responsabilidades, lo que desencadena, con frecuencia, en episodios de infidelidad. Otros parecieran aburrirse de su mujer; ella, emocionada con lo que está viviendo, desea compartirlo con su marido, pero él llega a cansarse de sus comentarios, extrañando a la pareja que siempre estaba dispuesto a escucharlo. Entonces él se aísla, incrementando sus sentimientos de abandono.

También puede suceder que, de manera consciente o inconsciente, el hombre asuma actitudes de “castigo” hacia su mujer, como llegar tarde del trabajo, salir en exceso con los amigos, o dedicarse por completo a sus propios intereses, prestándole cada vez menos atención.

Por otro lado, muchos padres tienen un verdadero deseo de involucrarse de manera activa en el proceso del embarazo, pero les es completamente desconocido. Además, típicamente se ha considerado que los hombres “no saben nada de esto” y nosotras mismas los dejamos fuera.

¿Qué puedes hacer para mejorar la situación?

Si comprendemos que la reacción de hombres y mujeres ante el embarazo es diferente, por razones psicológicas, emocionales y aun físicas, estaremos en una mejor posición para dejar de culpar al otro de que sus reacciones no sean las que esperamos. Para ello hay dos puntos fundamentales acerca de las reacciones masculinas: el temor y la sexualidad.

El temor

 

Una de las principales reacciones del hombre frente al embarazo es el temor. Éste puede ser leve o muy perturbador, dependiendo del estado emocional del padre, la relación entre la pareja, la situación económica y demás factores. Entre los más frecuentes encontramos:

  • Ser un buen padre
  • Poder mantener a la familia
  • ¿Qué pensará mi hijo de mí cuando crezca?
  • Cómo será la vida con un niño
  • ¿Cómo será mi esposa como madre?
  • De qué manera cambiará la relación de la pareja durante el embarazo
  • De qué manera cambiará con la llegada del bebé
  • Poder enfrentar los cambios emocionales de la esposa durante el embarazo
  • Dudas acerca de si él es el verdadero padre
  • Preocupación acerca de morir joven y dejar desamparada a la familia
  • Miedo a que la madre o el bebé no sobrevivan al parto
  • Temor por la integridad física de la familia
  • Temor a perder el amor de la esposa
  • Temor a que la esposa quiera más al bebé que a él

 

La sexualidad

 

Sí, cambia durante el embarazo, pues muchas mujeres experimentan una baja en el deseo sexual debido a problemas fisiológicos lo que hace que el hombre se sienta insatisfecho sexualmente. Si bien es cierto que muchos de ellos encuentran el cuerpo femenino embarazado erótico, lo es también que algunos experimentan una baja en el deseo sexual, pues temen lastimar a la madre o al bebé.

Ante esto lo más importante es compartir los pensamientos y sentimientos con tu pareja tanto y tan frecuentemente como sea posible y, aunque ambos tendrán que hacer ajustes para tener una vida sexual satisfactoria durante el embarazo, es importante saber que:

  • Las relaciones sexuales no causan daño al feto, pues él está protegido por el líquido amniótico, la membrana que lo rodea, la pared abdominal y la pelvis. Pero es claro que algunas posturas son más cómodas que otras y algunas deben ser evitadas. Tu ginecólogo puede orientarte en este sentido
  • El orgasmo no es malo durante el embarazo, ni para la madre ni para el bebé
  • La frecuencia es una decisión de la pareja y no pone en riesgo el embarazo
  • No hay un acuerdo entre los médicos sobre continuar teniendo relaciones sexuales hasta el final del embarazo, lo mejor será consultarlo con tu ginecólogo

Ya hemos visto que el embarazo, como cualquier situación de cambio, es una oportunidad para que la pareja se enriquezca; como en todas las situaciones de crisis (que, recordemos, no son siempre negativas) cuando una pareja está bien integrada, este evento los une; pero cuando no lo está y hay conflictos importantes, puede ser un motivo de rompimiento; o simplemente como una excusa.

Por Anilú Elías y Nancy Steinberg

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