¡Lo quiero mataaar! Tips ante la infidelidad

Redacción bbmundo · 16 octubre, 2014

Dicen que lo peor es vivir en la sospecha pero una vez que la pesadilla es realidad, ¿qué haces con todas tus emociones?

Por Norma Luz Bravo @LaNormaLuz

 

Para Ximena era perfecto: responsable, profesionista, amoroso. Amante de la naturaleza, excelente conversador y un dios en la cama. Las circunstancias lo quisieron y ella se enteró: él llevaba cinco meses viéndose con su ex. Ximena estaba fuera de sí porque no era posible que su hombre ideal hoy se convirtiera en uno ordinario, ¿qué le faltó?, ¿por qué todo su amor no fue suficiente?

Qué perdemos

Más allá de la confianza, cuando hay un engaño se vive una muerte. La ilusión de tener una vida armoniosa fallece y con ella pierdes el equilibrio, las ganas y hasta el amor; te sientes desplazada por alguien más que tuvo sus atenciones, su tiempo y por qué no decirlo, su dinero.

¡Me lleva!

Lo sabemos, el ingrediente estelar del coctel que te estás tomando es el coraje. Te llenas de ira porque fue desleal, experimentas furia porque te crees la peor de las ingenuas y rematas con rabia porque tu mente (habilidosa como ella sola) coloca frente a ti imágenes que te laceran. ¡Para! Las instrucciones para combatirlos, poco a poco, son:

1.     Perdonarte. Sí, así como lo lees. Deja de pensar que fue tu culpa por haberte descuidado, ser fría o confiar demasiado; nada de lo que hubieras hecho habría cambiado el resultado porque esa actitud de tu compañero fue ajena a ti

2.     Encierra la víscera y ábrele a la mente. Nuestros sentimientos se mezclan con nuestras ideas aunque éstas son capaces de distorsionarlo todo. Para bajarle al nivel tóxico, haz ejercicios y cámbialos gradualmente, por ejemplo:

Dices: “Nunca voy a poder perdonarlo”

Intenta: “No sé si pueda disculparlo porque nunca había hecho algo parecido”

Dices: “Si lo hace una vez, lo hará mil”

Intenta: “Ignoro si esto se repita pero está bien que no conozca el futuro, soy humana”

Dices: “Esto es horrible, ya no puedo creer en nada ni nadie”

Intenta: “Sí, esto duele muchísimo mas no será para siempre y encontraré la manera de sobrellevarlo”

3.     Devela qué está detrás del enfado. Digamos que el odio es una capa que esconde los verdaderos desbalances y mientras más “pedrería” le pegues, más tardarás en llegar a la raíz; ten la voluntad de cortarla por partes y encontrar el verdadero trabajo a realizar (no habrá más irritación)

Cuando lo cachas

“¿Yo? ¡Para nada mi amor, estuve trabajando!”

Jamás lo reconocerá, inventará mil y un cuentos con tal de que le creas e incluso intentará cambiarte la jugada. Lo más aconsejable es cortar de tajo porque si elude el peso de sus actos y sale “victorioso” es probable que continúe así.

“Es que ya no eres como antes”

Te echa en cara que dejaste de ser apasionada, espontánea y cariñosa, cosas que él necesitaba para ser feliz y como ya no se lo dabas tuvo que ir a buscarlo en alguien más o sea ¡tú tienes la culpa y él es la víctima! Tomó el camino cómodo.

“Sí, me equivoqué y quiero solucionarlo”

No se esfuerza por seguir con la mentira y notas en él un genuino arrepentimiento. Está dispuesto a que busquen ayuda profesional y lo escucharás decir cosas como: “No tengo justificación, te lastimé y quiero remediarlo, dime cómo”. Hazle caso a tu corazón y si todo lo que tenían antes era sólido, te viene bien recordar que todos nos equivocamos.

¿Y ahora?

Acude con un terapeuta. Además esfuérzate por pasar unos días alejada y cuestiónate cómo la pasas cuando no está cerca. No te permitas ser esclava de tus emociones e imagina cómo sería un día sin verlo de nuevo. ¿Te gusta más tu vida así? Actúa en consecuencia de ello.

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