La música y su desarrollo

Maru Monroy · 9 enero, 2015

Además de generar felicidad, la música ayuda a tu hijo en cosas formativas.

Mozart era un niño prodigio. A los cuatro años realizaba sus primeras composiciones y tocaba el clavicordio. Para los seis ejecutaba, además, el violín y la clave, era apasionado de las matemáticas y leía partituras sin problema. A los nueve años viajaba por todas las cortes de Europa maravillando a reyes, reinas y princesas.

En 1993, dos científicos estadunidenses –Francis Raucher y Gordon L. Shaw, de la Universidad de California– publicaron un estudio en la revista Nature que colocaría a la música de aquel niño prodigio nacido en Salzburgo en los hogares de miles de personas. La interpretación que muchos ciudadanos de a pie dieron a la investigación fue la siguiente: escuchar a Mozart todos los días te hace más inteligente.

Rosario Dávila, cantante profesional desde hace 20 años y profesora del método Kodály, está convencida de los beneficios del estudio de la música. Pues más que hacerlos inteligentes “les da concentración, atención, enfoque y los organiza; les da estructura.”

La música, además, ofrece muchos beneficios para los bebés y los niños pequeños. En primer lugar los divierte, pero también fomenta el movimiento –en estas edades están perfeccionando sus habilidades motoras– y ayuda a fortalecer los lazos con sus papás o con las personas encargadas de su cuidado.

Los primeros sonidos

El latir de tu corazón, el sonido de los órganos de tu cuerpo y tu voz son los primeros sonidos que le dan al bebé en tu útero la bienvenida al mundo. Alrededor del quinto mes, empieza a escuchar los sonidos del exterior, la voz de su papá, de las personas que te rodean y también la música que escuchas.

Aunque mucho se habla de la estimulación de los bebés a través de la música, no está comprobado que ésta aporte algún beneficio sobre la creatividad, la inteligencia o el desarrollo una vez que nacen. Gordon Shaw asegura que estas creencias carecen de fundamento, pero por el hecho de que sí tiene efectos positivos en niños más grandes, las conclusiones suelen aplicarse también a los bebés en el útero.

Existen dos formas para que escuche música mientras está en tu vientre:

  • Ponerla en el equipo de sonido de tu casa
  • Colocar un par de audífonos alrededor de tu barriga

Deberás elegir algo que tanto él como tú disfruten, que no sea estridente pero tampoco es indispensable que escuches a Mozart si no te gusta. Eso sí, deja de lado el rock pesado, el metal u otros ritmos con disonancias. El volumen tampoco debe ser excesivo. No pienses que por el hecho de que el bebé está en tu vientre no puede escucharlo bien porque no es así, el líquido amniótico es un buen conductor del sonido e incluso, puede amplificar los sonidos.

¿Por qué no escuchar rap o metal? Algunos estudios en animales han demostrado que la exposición frecuente a música caótica provoca alteraciones en la estructura cerebral, además de que se sentirá incómodo. Piensa que a veces sus movimientos pueden ser una manifestación de su disgusto.

La música fuera del vientre

Gordon Shaw afirma que “la música enriquece como arte, como fuente de placer y como disciplina”, así que una vez que está contigo pueden compartir muchos momentos y hasta crear el soundtrack de su vida.

En los primeros meses quizá sientas que el bebé no tiene capacidad para interactuar contigo o pienses que no te entiende. No es así, aunque no pueda hablar, estará absorbiendo las palabras, los gestos y las canciones que le cantes, así que aprovecha esas primeras semanas para darle un masaje mientras escucha una de tus melodías favoritas. La música alegre déjala para los momentos de juego y la suave, como podría ser el adagio de algún concierto, para los momentos de sueño o relajación.

Si estás interesada en que tu hijo aprenda a tocar algún instrumento, lo mejor es inscribirlo entre los tres o cuatro años, cuando empieza a tener mayores periodos de concentración y los circuitos cerebrales que permiten el entrenamiento musical empiezan a madurar.

Aunque estés convencida de que tu hijo será un virtuoso para el violín, no corras a inscribirlo para que tome este instrumento cuando todavía no puede pronunciar sus primeras palabras. Recuerda que antes de inscribir a tu hijo en cualquier clase debes tomar en cuenta su gusto y su temperamento. Siempre podrás asistir a clases de prueba y experimentar hasta encontrar el método que les funcione a ambos.

Recuerda que si Mozart fue considerado un niño prodigio es porque, de esos, no hay muchos, pero si a tu hijo le muestras una amplia gama de ritmos y estilos, seguro será alguien que apreciará la música toda su vida. Invítalo a aprender algún instrumento musical pero no lo presiones, recuerda que la presencia de la música es lo importante y no que se convierta en un instrumento… de tortura.

Los beneficios de aprender a tocar un instrumento

  • Progresos en concentración
  • Estimula la memoria
  • Mayor capacidad para resolver problemas matemáticos
  • Más habilidades en lectoescritura
  • Mejor solución de problemas espacio temporales

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