Así puedes enseñar a un niño a ser empático

Julia Borbolla · 13 octubre, 2015

Los científicos han demostrado que los niños que desarrollan empatía son más felices

Cuando hemos hablado de abuso infantil, no solo nos referimos al que puede cometer un adulto sobre un niño sino también a lo que los niños hacen entre ellos conocido como bullying” o acoso escolar. Este fenómeno que tanto nos preocupa no es más que el resultado de la gran violencia que ven nuestros hijos en todas partes, incluyendo las discusiones de casa.

Mucho se ha escrito sobre el tema diciendo lo que hay que evitar; pero pocas son las veces que hablamos sobre el remedio definitivo para combatir abusos, agresión y todo tipo de acoso entre los seres humanos. La vacuna contra la violencia es la empatía, que es es la habilidad de ver desde la perspectiva de otros y es la esencia de la inteligencia social. Nos permite entender lo que los demás sienten, piensan e imaginan como si camináramos en sus zapatos.

Los científicos han demostrado que los niños que desarrollan empatía son más felices, tienen mejores relaciones sociales, son mucho más resistentes ante el estrés y tienen mejor desempeño académico.

Lo que ha sucedido en las últimas décadas es que la sociedad le ha dado mayor valor a la competencia y a la individualidad olvidando que para que la empatía se dé, se deben cumplir dos etapas:

  1.  Reconocimiento: capacidad de distinguir lo que otro puede sentir o pensar
  2.  Respuesta: reacción ante el otro

Si te preguntas cómo hacer a tu hijo empático porque te has dado cuenta que dice lo que siente sin importar lo que piensen los demás, no te asustes, es normal en los niños y conforme vaya creciendo entenderá mejor qué decir y callar en ciertas circunstancias. La buena noticia es que desde el nacimiento, tu bebé trae en su cerebro el equipaje necesario para desarrollarla gracias a las neuronas.

Los seres humanos podemos sentir lo que los demás mediante las “neuronas espejo”, que son las que permiten simular sentimientos e imitar reflejando lo que vemos en los otros. Es gracias a ellas que lloramos al ver una película triste o que sentimos ansias cuando vemos a alguien rascar un pizarrón o debilidad al ver sangre.

La empatía en todas sus formas debe ser motivada y cultivada en el mundo interno del niño para que se convierta en un adulto sensible y responsable de su conducta ante los demás.

¿Qué tienes que hacer entonces?

  1. Darle el ejemplo al ser empático no solo con los extraños sino con él mismo
  2. Permitirle expresarse, no solo sus puntos de vista sino sus sentimientos
  3. Ponerle atención y cuidado cuando te quiera decir algo
  4. Animarlo y ayudarlo a expresar sus sentimientos (una buena manera es hablando de los tuyos)
  5. Aceptar sus sentimientos aunque no aceptes su conducta (“entiendo tu enojo pero no me gustan los berrinches”)
  6. Hacerle preguntas para entender mejor lo que quiere expresar
  7. Cuestionarle lo que pueden sentir los otros
  8. Ubicarlo de manera imaginaria en la situación del otro
  9. Pedirle que piense en las veces que él o ella se ha sentido así
  10. “Cacharlo” portándose bien; es decir, felicitarlo cada vez que tenga una conducta de interés por el otro, generosidad o ayuda. Cuando incluya al niño apartado o comparta sus dulces o tome en cuenta lo que otro niño siente o quiere

Hoy los padres más allá de amenazas o privaciones, tienen que trabajar ejercitando nuestra empatía y la de los niños. Necesitamos que ellos aprendan a ponerse “en los zapatos de los demás” para que se protejan entre sí, se toleren y sobre todo, se consideren.

 

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