Sus primeros amores

Cathy Calderón · 26 octubre, 2017

Ayúdalo a prepararse para crear relaciones sanas a lo largo de su vida.

Un bebé puede sentir estrés o calma, comodidad o incomodidad y no puede entenderlo como tal, sólo lo siente y ubica como algo que le gusta o le disgusta. Los papás son los intérpretes, es decir, quienes comienzan a organizar las experiencias que el niño vivirá. De esta manera ayudarán a que determine por sí mismo a quién acercarse y de quién alejarse según le agrade o le moleste una persona.

 

Amor desde el día uno

 

Si hay paz, tranquilidad, seguridad, alegría, contención, ternura, cariño y contacto visual, entre otras cosas, su desarrollo social y emocional estará en muy buenas condiciones para el amor. Aquí será plasmada la fórmula en la que más adelante llegue a la calma sin necesidad de que alguien lo haga por él. La voz de la mamá es la que queda grabada en su mente para decirle:

  • Space
    Space, the final frontier.
  • Space
    Lets Rocket!
  • Space
    Encapsulating
  • Space
    Outta This World
------
  • “Todo estará bien”
  • Tranquilo, no te preocupes”
  • Ponte en estado de alerta porque esto se va a poner mal”
  • “Ten calma y piensa en la solución “

 

Creando lazos

 

Cuando los papás crean un ambiente adecuado para el bebé y han tenido cercanía física y una buena dosis de contacto visual, canciones de cuna y juego al menos con uno de ellos, se puede decir que él ha construido un vínculo profundo con un adulto significativo.

En esta etapa el niño comienza a desarrollar su respuesta ante la sonrisa, las caricias, el estrés y el contacto físico. Con esto empieza a formar las bases para vincularse afectivamente, primero con sus papás y después dirige estas emociones a otras personas.

Por eso es importante involucrar al papá en el cuidado del bebé aunque tengan una forma distinta de hacer las cosas. Es decir, los hombres generalmente tendrán una forma menos cuidadosa del detalle: le darán de comer sin poner un babero, lo cargarán sin el cuidado que esperas, lo dormirán a una hora a la que no le toca y sin lavarse los dientes, entre otras cosas. Sin embargo, es mejor propiciar una conexión entre él y el bebé comunicándole lo que nos gusta o disgusta y lo que necesitamos.

 

Mamá, ¡estoy enamorado!”

 

El niño entra al kínder alrededor de los 3 años y entonces su vida social crece. En esta etapa tiene una relación de un gran amor con su mamá o papá, apego que refleja una necesidad de seguridad, confianza y validación.

Buscará a su mamá o papá para reafirmar y confirmar que está seguro, y que todo estará bien. Con esto él cuenta con un equipo para confiar en otros adultos o compañeros. Es aquí, alrededor de los 4 años, cuando puede poner atención y dirigir sus afectos hacia otras personas. Normalmente escucharás frases como “Ya tengo novia”, “Me voy a casar con Natalia” o “Mi Miss es la más bonita”.

Si lo oyes ¡no te asustes! Mejor siéntete orgullosa de que le has dado el cariño suficiente para que tenga la confianza de buscar otras figuras de amor. Sus funciones para enamorarse en la primera infancia están listas y eso se debe mucho a la armonía entre él y sus papás.

 

Encamina su amor

 

Si a sus escasos 4 años, tu hija te dice “mi novio es Claudio” y ves su emoción, sonrisa y alegría cada vez que lo menciona o cuando lo ve se siente feliz, debes entender que es un amor muy inocente que no se parece en nada al de los adultos. Este tipo de cariño está lleno de ternura, juego, alegría y atracción por alguien que le parece agradable a la vista y que incluye las reacciones naturales del cuerpo sensible de un niño.

Cuando se encuentran dos niños que se gustan o que quieren “ser novios/esposos”, hay un rol que se está jugando y que viene del aprendizaje social que han tenido de la familia y de su entorno, usualmente saludable.

Mándale el mensaje claro de que está muy bien que exprese lo que siente y que acepte sus sentimientos tal y como son. Si la información que recibe es que las emociones existen y los sentimientos se perciben en nuestro cuerpo y los conocemos, sabremos cómo reaccionar.

 

Romance con mami

 

Entre los 3 y los 7 años está el amor hacia uno de los padres del género opuesto. Aquí es recomendable no jugar a dar celos a la pareja y ubicar al niño con señales de amor paternal sin seducción ni coqueteo, ya que esto puede confundirlo. ¿Cómo puedes orientarlo? Si tu hijo te dice: “Me voy a casar con mamá cuando sea grande”, dile:

  • “Mamá también te quiere mucho y piensa que eres muy especial, pero mamá ya está casada con papá”
  • Tu mamá te quiere muchísimo y siempre estará pendiente de ti, pero yo tengo a mi esposo”
  • Mamá/papá también te quiere mucho, pero mi novio/a o mi pareja va a ser un adulto como yo. Yo siempre voy a cuidarte y a estar pendiente de ti porque eres mi hijo”. 

 

La telenovela con sus hermanos

 

Cuando los hermanos entran al escenario generan un cuadro de lo que en Oriente sería un claro yin-yan. La crisis/conflicto por un lado, y la oportunidad de crecer/evolucionar por el otro. El primogénito acostumbrado a todo el amor y la atención tendrá que aprender a compartir no sólo sus juguetes y su cuarto, sino la atención de los adultos, las miradas y caricias de mamá y papá.

Para evitar que le ganen los celos, debes incluir a tu hijo en los cuidados de su hermano diciéndole que es muy observador, cuidadoso y tierno por encargarse del bebé. Dile que su hermano estará orgulloso de él por saber que lo está cuidando. Así tu hijo descubrirá que tiene habilidades para protegerlo y que no lo vea como enemigo o intruso. Esto ayudará a que pueda disfrutar más de esta relación.

 

Nadie como los abuelos

 

Se considera que son una base de amor incondicional: amar por lo que alguien es, no por lo que hace o da. Ross Campbell y Gary Chapman hablan de los 5 lenguajes del amor para niños, los cuales suelen ser utilizados contínuamente por los abuelos:

  1. Buscan tiempo de calidad haciendo cosas divertidas y sorprendentes
  2. Dan regalos y sorpresas con el único fin de ver una sonrisa en sus nietos
  3. Tienen el tiempo, el interés y la curiosidad para observarlos
  4. Les dicen frases que los describen reafirmando quienes son
  5. Utilizan las caricias y juegos de contacto para transmitirles su cariño

Todo esto les da a los niños una inyección de autoestima, sentimiento de valía y sentirse seres dignos de recibir amor. Justo esto es lo que un niño requiere de sus padres en todas sus etapas del desarrollo para construir una base de amor, a fin de convertirse en un adulto emocionalmente sano que pueda cuidar, amar y ser responsable consigo mismo y con otras personas.

Cathy Calderón es psicóloga clínica especializada en terapias sistémica y narrativa, y problemas de aprendizaje y atención. Encuéntrala en el  6395 0922 o ccalderonterapia@hotmail.com.

 

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